El Puerto de Montevideo ha sido siempre la fuerza conductora detrás de la historia y desarrollo de nuestra ciudad convirtiendo a la Terminal en un elemento clave en la historia del puerto. 

La bahía de Montevideo ha servido como puerto seguro desde 1516, año en que fue descubierta por los navegantes Españoles. Con mejores condiciones naturales que el Puerto de Buenos Aires, que le permitían albergar embarcaciones de mayor porte, y con una ubicación estratégica del puerto en la desembocadura del Río de la Plata, la Armada Española eligió el puerto de Montevideo como punto de anclaje oficial en el sur de Sudamérica, a pesar de que la ciudad de Montevideo era mucho más pequeña que Buenos Aires. 

Desde ese momento el puerto de Montevideo ha servido como un puerto de trasbordo para mercadería yendo desde y hacia Argentina, y la competencia con el puerto de Buenos Aires ha sido feroz. 

A principios del 1900 se coloca la piedra fundamental del actual puerto, y compañías constructoras Francesas y Belgas realizan los primeros grandes trabajos de infraestructura, incluyendo la Escollera Sarandí. 

En ese momento el gobierno Uruguayo, aconsejado por compañías belgas de dragado, estableció por ley que el canal de acceso al puerto de Montevideo debía ser dragado hasta -10 metros (en referencia al 0 oficial), y los muelles fueron construidos con cimientos que permitían el dragado hasta los -10 metros. 

Esta previsión permitió que el puerto de Montevideo permaneciera competitivo en la región hasta la fecha. 

Actualmente el importante desarrollo del comercio regional y la contenerización de la carga marítima han forzado a las líneas marítimas a aumentar significativamente el tamaño de los buques, requiriendo una mayor inversión en muelles más grandes y más fuertes con playas de contenedores más extensas y dragado a mayor profundidad. 

La terminal está movíendose en la dirección correcta, liderando el camino para permitir que el Puerto de Montevideo se convierta en el hub regional. 

Simultáneamente, las autoridades portuarias, responsables por el dragado del canal de acceso y áreas internas del Puerto de Montevideo, deben garantizar a las líneas marítimas y al operador de la terminal que el dragado en esas áreas será profundizado en la medida necesaria y en el momento adecuado. 

Las actividades/negocios portuarios de Montevideo se han vuelto indispensables para el sustento del país. El puerto es el puente que permite a los exportadores conquistar mercados en el exterior. Es el lugar de llegada para que los importadores ingresen provisiones vitales a la economía de la región y del país. 

Los líderes políticos y empresariales del Uruguay tienen conciencia de la importancia del puerto y la terminal para el país, así como también para la ciudad. Saben que esta es la fuente de la riqueza del país. 

Saben que la competencia con los puertos vecinos es dura y que sus rivales darían mucho por atraer clientes y llevarse nuestra participación en el mercado a sus propios países y sus propias comunidades marítimas. 

Pero afortunadamente los líderes públicos y privados comprenden la importancia de trabajar en conjunto en la estrategia para mejorar el puerto y la terminal, estableciéndolos como el hub principal en la costa Sur-Este de América Latina. 

Esta visión colectiva y unida y la voluntad de los líderes del país, conjuntamente con la ubicación sin igual en el cruce de rutas de una América Latina próspera, respaldada por tecnología de punta, es una garantía para el éxito futuro y para la bonanza económica que aumenta rápidamente. La terminal es la piedra fundamental para el valor agregado y el comercio floreciente en Montevideo y en el Uruguay. 

Presidente de Katoen Natie T.C.P.